Capítulo ciento trece. El eco del reflejo
— — — — Narra Amy Carlson — — — —
Me costó despedirme de Brad. No dije mucho. No podía. Cada palabra parecía una grieta más en el dique que contenía mis lágrimas.
Julian me ayudó a subir al coche, acomodando las maletas sin decir nada, con una precisión que me recordó por qué Brad confiaba en él incluso más que en muchos de sus familiares. Nos escoltaban dos vehículos. Cristales oscuros. Conductores entrenados. Parecíamos un convoy presidencial, pero yo