Capítulo ciento doce. La trampa bajo la luna.
— — — — Narra Brad Lancaster — — — —
No era solo miedo. Era ira. Fría. Metódica. Primitiva. Como si algo ancestral despertara en mí cuando vi ese móvil moverse en la habitación de nuestros hijos. No necesitaba huellas para saberlo: alguien había estado allí. Alguien cruzó nuestros límites, rompió la seguridad, tocó lo sagrado.
Y no iba a dejarlo impune.
Mientras Julian aseguraba el perímetro por tercera vez en menos de una hora, yo bajé al sótano. L