Dos días después, estabamos mi esposo y yo en la guardería de nuestro hijo para despedirlo, ya que se iba a pasar una semana a esa granja escuela, viendo como mi peque subía al autobús muy feliz, despidiéndose de nosotros con su manita. El autocar se marchó y Mario y yo volvimos a nuestra casa quedándome yo en la salita mientras mi esposo se quedaba en su despacho para trabajar.Cogí mi móvil de mi bolso para mirar si tenia algun mensaje o llamada perdida, cuando de pronto escuche el timbre de