Me levanté corriendo para ir al cuarto de baño, seguida de Mario que entró conmigo y quien me cogió el pelo para que no me lo manchara mientras sacaba todo lo que mi estómago tenía. Después de enjuagarme la boca y asearme un poco, nos fuimos al dormitorio tumbandome en la cama, haciendo lo mismo mi esposo acariciando mi pelo y mi mejilla.
—- ¿Qué te ha pasado?¿estás enferma? vístete te voy a llevar a la clínica — me dijo.
—- No pasa nada tranquilo, será un virus estomacal, yo me encuentro bien,