Una vez que ya estabamos los dos vestidos, nos fuimos hacia la entrada de la casa, salimos a la calle subiendo a su coche, aunque de vez en cuando miraba a Mario por si volvía a hacer alguna imprudencia contra mi persona. Me quedé mirando por la ventanilla del coche, fijándome en cómo de vez en cuando me miraba Mario mientras conducía.
—- A mis amigos ya los conoces, dime algo sobre tus amigos — me dijo.
—- No hay mucho que contarte, Alicia ha estado casi siempre a mi lado, me ayudó a superar