De los vestidos que me mando la organizadora al correo, elegí el que mas me gusto y creí oportuno para una boda como iba a ser la mía con el multimillonario. Era largo, blanco, de corte princesa con algo de pedrería y falda bordada, con un escote algo pronunciado y espalda totalmente al descubierto. Era un precioso vestido, iba a casarme con Mario como si fuera la novia más enamorada que existiera y entusiasma con su boda. El menú lo elegí el más sencillo, preferí una cena y así al terminar pen