El sol ya comenzaba a inclinarse hacia el atardecer, tiñendo el cielo con una paleta de tonos suaves y anaranjados. Desde la ventana del departamento de Sofía se colaban los últimos rayos dorados, acariciando los lomos del gato que dormía enroscado en su pequeña camita redonda.
El ambiente era tranquilo, casi demasiado. Solo el suave pasar de páginas interrumpía la calma mientras Sofía seguía repasando sus apuntes, aún con la mente divagando en todo menos en teoría de defensa.
Hasta que la puer