Las luces tenues del área especial del hospital creaban una atmósfera extrañamente tranquila, casi irreal para el caos que solía respirarse en un lugar como ese. Catalina, con las manos entrelazadas sobre su regazo, desvió la mirada hacia Sofía, quien mantenía la vista clavada en el piso, claramente atrapada entre pensamientos que no compartía después de la conversación que tuvieron.
—Sofía —rompió el silencio Catalina con suavidad—. No sé cómo decir esto sin parecer metida, pero... quizás es