Lo siguiente que recuerdo es despertarme en una habitación, sola, en medio de una oscuridad inmensa. La luz de la luna entraba por la ventana, no encendí la luz, no por miedo, pensé que sería mejor que no se dieran cuenta de que había despertado. Me dirigí hacia la puerta, no es que fuera idiota, estaba segura que la puerta estaría cerrada con llave, pero preferí comprobarlo. Así fue, cerrada. Volví y me senté en la cama. Mi mente estaba llena de preguntas, preguntas sin respuestas.
Pensar en