Estando en Medellín, disfrutaron del hotel, visitaron algunos lugares como el pueblo de Guatapé, el más colorido que existe en medio de un inmenso embalse y cerca de una mística roca de gran tamaño conocida como la piedra de Peñol.
Sebastián, al ver a María sonreír y disfrutar como una niña pequeña corriendo con Johanna cogidas de la mano, solo las miraba y se reia.
Se habían convertido en amigas de un momento a otro, pero él sabía que son dos almas humildes, sencillas y tiernas, parecidas.