Epilogo
Catorce años después
Miro a mi hermosa esposa acostada en la cama con su espalda descubierta y no puedo evitar una sonrisa en mi rostro. Mañana cumplimos veintidós años de estar juntos, hemos formado una gran familia. Me siento en la orilla de la cama, pensando en mis hijos que ya son unos adultos.
Los trillizos tienen veintidós años junto a Sofía, están hermosos. Hoy llegan Sofía y Darío de viaje. Los gemelos, con diecisiete años, son todos unos torbellinos y enamorados, los condenados