Siento unos besos suaves en mi espalda y no necesito abrir mis ojos para saber quién es. —¡Buenos días, mi hermosa esposa! —me susurra Sebastián en mi oreja. —¿Cómo amaneció la mujer más sexy, hermosa, linda, la mejor esposa de este mundo y la mamá más maravillosa de la vida? —abro mis ojos y me encuentro con la mirada seductora de mi hombre, mi esposo, mi complemento, mi fuerza, mi felicidad completa.
—Creo que hace mucho tiempo no dormía hasta tarde. ¿Qué hora es, mi amor? —le pregunto dándol