Tres años después
Durante estos ocho años, he aprendido a vivir con la ausencia de Daniel, a valorar los momentos que compartimos juntos y a seguir adelante a pesar del dolor que su partida dejó en mi corazón.
La tristeza y la melancolía aún me invaden en ciertas ocasiones, pero el amor y los recuerdos felices que compartimos me ayudan a seguir adelante.
Aunque ya han pasado ocho años, su recuerdo sigue vivo en mi mente y en mi corazón, y siempre estará presente en mi vida. La muerte es parte i