Adrián empuja a Bianca bruscamente, apartándola de él con una violencia que hace que la mujer casi caiga del sofá porque la provocación ha fallado estrepitosamente, se pone de pie, abotonándose la camisa con manos temblorosas de pura rabia, mientras Bianca lo mira con una mezcla de confusión y ofensa.
–¡Lárgate de aquí, Bianca! –grita Adrián, señalando la puerta con un gesto imperioso. –La reunión ha terminado. No habrá trato, no habrá distribución y no quiero volver a ver tu cara en esta man