DÍAS DESPUÉS
La semana transcurre bajo una calma artificial que resulta más asfixiante que cualquier estallido de violencia anterior, pues Valeria se ha transformado en un autómata de eficiencia aterradora que procesa facturas, organiza la agenda de la corporación Volkov y responde a cada demanda de Adrián con una sumisión gélida que no deja espacio para la réplica.
Ella se desplaza por los pasillos de la mansión como una sombra obediente, vistiendo los trajes caros que él elige para ella y a