–Adrián, tú no puedes simplemente… –intenta intervernir Valeria, dando un paso hacia él.
–¡Yo nada, Valeria! Te callas y te despides de una maldita vez de él, porque ya es la hora exacta de que nuestro querido invitado de honor se vaya de mi propiedad –ordena Adrián con un tono cortante, girándose hacia la pared opuesta porque se siente incapaz de soportar la dolorosa imagen de la mujer que ama entregándole un último beso en los labios a otro hombre.
Richard, con las lágrimas corriendo desboc