La madrugada envuelve la mansión Volkov en un silencio sepulcral que solo es interrumpido por el eco distante del viento chocando contra los enormes ventanales de seguridad, mientras Adrián descansa con el brazo firmemente apoyado sobre la cintura de Valeria, manteniendo incluso en su sueño esa postura de posesión absoluta que define cada uno de sus movimientos desde que ella aceptó el anillo de compromiso.
Valeria permanece con los ojos abiertos en la penumbra de la suite presidencial, escuch