–No entiendo por qué quiere que me quede esta noche…
La voz de Valeria no suena débil, pero tampoco firme. Es un punto intermedio peligroso, uno que delata más de lo que debería, porque no es solo confusión lo que hay en sus palabras, es algo más profundo, más incómodo, una mezcla de inquietud y anticipación que no logra controlar del todo.
Frente a ella, Adrián no responde de inmediato.
No se mueve.
No se aleja.
Y eso, por alguna razón, resulta peor que cualquier acercamiento brusco porque la