Pronuncio estas palabras con una convicción que pretende sonar inquebrantable, intentando convencerme a mí misma tanto como a él, aunque en el fondo de mi ser la incertidumbre me carcoma al no saber con total seguridad si realmente seré capaz de perdonar la magnitud del engaño de Richard. El sacrificio de mi propio orgullo parece un precio aceptable si con ello logro salvaguardar el amor que me sostiene, pero la mirada de Adrián me recuerda que en este juego de espejos, ninguna verdad es absolu