AL DÍA SIGUIENTE.
NARRA ADRIÁN
–Quiero que encuentren a Richard Kuskov y a Bruno D’Agostino y me los traigan vivos a este maldito despacho ahora mismo, no importa cuántos hombres tengan que masacrar ni a quién demonios tengan que matar en el intento, pero exijo tenerlos de rodillas frente a mí para verlos sufrir, sangrar y rogar por una piedad que no pienso concederles –la orden brota de mi garganta como un rugido salvaje, una descarga de rabia pura y destructiva que electriza el aire de la bi