Narra Valeria
Aceptar ser la mujer de Adrián es, sin lugar a dudas, la estupidez más grande que he cometido en toda mi existencia, una decisión tomada desde la desesperación más absoluta y la necesidad de supervivencia, pero mientras siento el peso del anillo en mi dedo, comprendo que este es el único camino para tenerlo exactamente donde lo quiero: a mis pies, cegado por una falsa victoria hasta que Richard encuentre la brecha definitiva para sacarme de este infierno.
Camino por el gran sal