Narra Adrián.
Observo a Valeria deshacerse en mis brazos, sintiendo cómo sus sollozos me desgarran el pecho de una manera que ninguna bala o traición empresarial ha logrado jamás, y por un instante, el CEO frío y calculador que el mundo teme desaparece para dejar paso al hombre obsesionado que solo respira a través de ella. La aprieto contra mí con una fuerza que roza lo violento, queriendo fusionar su cuerpo con el mío para que entienda que no hay salida, que no hay un mundo fuera de estas pa