Días después
El silencio sepulcral que domina la geografía portuaria del muelle cuatro se rompe únicamente por el golpeteo rítmico de las olas turbias contra los pilotes de cemento, consolidando un escenario de pesadilla logística donde la densa neblina de la medianoche oculta las maniobras clandestinas de la aduana y envuelve la figura temblorosa de Valeria, quien avanza con pasos torpes y apresurados entre los enormes contenedores de acero de la corporación Volkov. Su respiración se desplie