UNA SEMANA DESPUÉS
La luz de la mañana se filtra por los pesados ventanales de la suite presidencial, bañando la habitación en una claridad que Valeria encuentra insultante, mientras observa a través del cristal cómo el mundo exterior continúa su curso ajeno a su cautiverio de seda y oro.
Ha pasado una semana desde que el incidente con Kuznetsov dinamitó cualquier pretensión de normalidad en su relación con Adrián, y desde entonces, su existencia se ha reducido a los metros cuadrados de esta