–No vuelvas a mencionar a ese ruso en esta cama si no quieres que pierda la poca paciencia que me queda y te demuestre que mi brutalidad puede ser mucho peor de lo que imaginas, Valeria. Has arruinado un contrato de millones de dólares, has puesto en riesgo la reputación de mi apellido y lo hiciste solo por un capricho infantil de rebelión que no te lleva a ninguna parte porque sigues encerrada en esta mansión y sigues bajo mi firma. Cada vez que intentes cruzarme, la respuesta será la misma: t