AL DÍA SIGUIENTE
La atmósfera en el salón principal de la mansión Volkov está cargada de un aura de ilegalidad y opulencia que solo hombres como Adrián pueden sostener sin inmutarse, mientras los preparativos para la cena con Bruno D’agostino terminan de ejecutarse bajo una vigilancia que roza lo paranoico.
Adrián se ajusta los gemelos de oro frente al espejo de su despacho, observando su reflejo con la frialdad de quien sabe que tiene todas las piezas del tablero bajo su bota, antes de dirig