El trayecto hacia el rascacielos corporativo se desenvuelve bajo una atmósfera densa y asfixiante, donde el rugido del motor del vehículo blindado parece amplificar el silencio de muerte que se instala entre ambos, mientras Adrián mantiene la vista fija en la ventana y Valeria se refugia en su esquina del asiento trasero. Al llegar a la planta principal de la empresa, Valeria ejecuta su nueva estrategia con una precisión milimétrica, de modo que camina exactamente tres pasos detrás del capo con