–Muerta, lo sé perfectamente, Richard, sé que me dabas por sepultada en tus recuerdos más oscuros –le interrumpe ella con una voz cortante, áspera y cargada de una melancolía que le estruja el pecho, sosteniéndose firme sobre las piernas descalzas a pesar de que el dolor de cabeza la hace tambalearse contra el cuerpo rígido de Adrián. – Incluso tuviste esa misma certeza de muerte cuando atacaste el convoy familiar y casi asesinas a mi madre sin la menor pizca de piedad, utilizándonos a todas co