DIAS DESPUÉS.
Al bajar a la planta principal, el silencio es absoluto, un vacío antinatural que desorienta a Valeria, hasta que comprende que la coreografía habitual del servicio ha sido interrumpida por un decreto arbitrario de Adrián.
No hay aroma a pan recién horneado, ni el tintineo de la plata siendo pulida, ni el murmullo bajo de las amas de llaves; Adrián ha dado la mañana libre a todo el staff de cocina y mantenimiento con la excusa de una supuesta auditoría de seguridad, pero Val