Ese quiebre milimétrico en su conducta no pasa desapercibido para Adrián, quien se despide del senador con un ademán brusco y camina hacia ella con pasos largos, firmes y cargados de esa mirada analítica y paranoica que utiliza para detectar las debilidades de sus rivales comerciales. El CEO se posiciona frente a ella, tomándola del brazo con una presión que busca ser sutil ante los invitados pero que resulta dolorosamente firme para Valeria, obligándola a sostenerle la mirada mientras sus ojos