Adri
—Hola, Adriana Rojas hablando —respondí mientras caminaba a paso rápido entre la multitud.
—Hola, Adriana —dijo una voz familiar.
Fruncí el ceño, sin poder ubicar quién era.
—¿Quién habla, por favor?
—Soy Renata. Hablamos ayer.
Oh, mierda—la mujer del grafiti.
Había seguido una pista sobre grafitis satánicos apareciendo en casas, incluida la suya tres veces. La policía lo ignoró, así que ella llamó a El Diario de la Ciudad de México. Describió el vandalismo en aumento y la casa de su vecin