-XVII-

Removiéndose en el lecho, Joel abrió, poco a poco, los ojos.

De un brinco se incorporó.

Mirándose las muñecas pudo ver marcas de haber estado atado.

Miró por toda la habitación hasta dar con su ropa.

Saltando de la cama, se apresuró a ponérsela y salió corriendo.

A la carrera, bajaba las escaleras cuando al llegar abajo vio al hombre esperándole

-Buenos días ¿Cómo te encuentras? - se interesó éste.

Con los ojos tremendamente abiertos, con

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