Tal como Rifen lo había mencionado, el ambiente al cruzar la frontera cambió. No fue algo dramático, no había una línea visible en el suelo o un portal místico, pero Artemis lo sintió en sus huesos y en la forma en que su loba Scarlet se revolvía inquieta bajo su piel. Que hasta el aire a su alrededor le parecía imposible de respirar.
—Bienvenidas al Norte Oscuro —dijo Rifen, su voz más grave que de costumbre.
Artemis miró a su alrededor. Los árboles aquí eran diferentes, retorcidos, sus ramas