Los ecos en el túnel amplificaban cada sonido, envolviendo el ambiente en un velo de inquietud. El goteo constante del agua era como el tictac de un reloj que contaba los últimos segundos antes del desastre. El aire, espeso y cargado de humedad, olía a metal oxidado, sangre y muerte inminente.
Dimitri lideraba a su equipo, avanzando con pasos firmes, pero su mandíbula tensa delataba que incluso él sentía la amenaza latente que los acechaba. Un crujido, seguido del raspar de garras contra la pie