Capítulo 48: La traición de Ibrahim.
La luna llena colgaba alta en el cielo, su luz espectral bañando el bosque en un plateado inquietante. El aire estaba cargado con una tensión casi palpable, como si el mundo mismo contuviera la respiración. Zaira, empujada por su instinto, cruzó una vez más el límite prohibido, pero esta vez, no imaginaba que un lobo acechaba entre los suyos.
Ibrahim caminaba unos pasos detrás de ella, su semblante era tan frío como la hoja de su espada. A cada paso, el ruido de sus botas sobre las hojas secas