Dimitri Snova observaba con frialdad la destrucción frente a él. Cristales rotos, alarmas silenciadas, y las cámaras inutilizadas contaban una historia inequívoca: Falco Valuare había estado allí. Dimitri, siempre metódico, analizaba cada detalle, buscando patrones que pudieran revelar los siguientes movimientos de su enemigo.
—El cazador nunca deja cabos sueltos, pero siempre deja su marca —murmuró, mientras pasaba las imágenes distorsionadas de las pantallas.
Los protectores que rodeaban a Dim