Las luces verdes parpadeaban como una advertencia en las instalaciones subterráneas de Dimitri Snova. Skiller Snova, con una sonrisa cínica, se abría paso entre los cuerpos inertes de los guardias, su andar era seguro, decidido. Sabía lo que buscaba, y nada ni nadie lo detendría.
Frente a él, una cámara de cristal contenía el cuerpo de Zaira, la madre de Aisha. Su piel pálida y su expresión serena parecían un eco de vida atrapado en el tiempo. Skiller rompió el cristal con un golpe certero, lib