El suelo bajo nuestros pies se desplomó. Dimitri nos observaba desde lo alto, su risa resonando como un eco en el abismo. La oscuridad nos envolvió mientras caíamos hacia lo desconocido. Era su mundo ahora, y nosotros éramos sus piezas de juego.
Aterrizamos con un estruendo en un espacio inundado, rodeados de sombras y un silencio opresivo. Una tenue luz se encendió, apenas suficiente para revelar el agua que nos llegaba a los tobillos. Al movernos, sentimos el peso de las esposas en nuestras m