Presente:
Sanathiel, herido tanto física como emocionalmente tras su enfrentamiento con Rasen, logró arrastrarse hasta su casa oculta. Cada paso era un recordatorio punzante de su derrota. Al llegar a su habitación, se desplomó sobre la cama, jadeando mientras la rabia latía en su pecho.
—¡Esto apesta! —gruñó entre dientes, buscando un frasco de antibióticos.
Con manos temblorosas, preparó una inyección y mordió un trozo de cuerina para no gritar mientras extraía el vidrio incrustado en su cuer