La luna roja ascendía lentamente en el horizonte, tiñendo el cielo con un carmesí inquietante. Su resplandor bañaba la tierra como un manto de sangre, cargado de una energía antigua y ominosa. El aire era denso, como si el mundo estuviera reteniendo el aliento ante lo inevitable. Aisha lo sentía, tan real como el latido en su pecho: algo estaba cambiando.
El Colegio y Sanathiel
Los pasillos del colegio estaban decorados para la festividad de la "Noche Roja", pero había algo perturbador en las l