La ausencia de Sanathiel había dejado a la comunidad de los trece tambaleándose en un frágil equilibrio. Los líderes competían por llenar el vacío, cada uno buscando consolidar su poder mientras las alianzas se rompían en silencio. Lionel, siempre calculador, vio en este caos una oportunidad dorada. Para él, no se trataba solo de reclamar la posición de Sanathiel; quería superarlo, humillarlo y, si era necesario, destruirlo.
Su ascenso estuvo plagado de manipulaciones. Durante su breve compromi