81. TRABAJAR JUNTOS
LYRA
El hombre descendió por la escalera con Brina en brazos, y me quedé paralizada unos segundos. El centinela reaccionó de inmediato y desapareció tras él, entonces nuevos centinelas aparecieron y lo siguieron.
—¿Qué estás esperando? —gruñó entonces Mara en mi interior, pero ni aun así reaccioné— entonces déjame a mí.
Su voluntad se impuso sobre la mía y segundos después bajaba aquellas escaleras con toda la velocidad que mis patas me lo permitían. Gritos de dolor se escucharon y erizaron nue