39. RECUERDO
El ritmo pausado de su respiración me calma. Lyra duerme profundamente, acurrucada en mi pecho, con la serenidad que no creí poder regalarle esta noche. La observo en silencio, memorizando cada facción suave, cada mechón de su cabello plateado desparramado sobre mi piel.
Hoy usó su habilidad. Y lo hizo bien. Eso me llena de alivio.
Porque recuerdo, demasiado bien, la primera vez que yo mismo usé la mía.
Era joven entonces, demasiado joven. Creía que la fuerza lo resolvía todo, que bastaba con i