139. DESPEDIDA
Lev estaba sin camisa corriendo por el sendero de la casa que estaba destinado para aquello. Era un día soleado y el sudo recorría su torso como si lo estuviera acariciando.
Era un deleite ver al joven tan fuerte y musculoso siendo bañado por el sol.
Sus ojos estaban fijos en el camino, pensativo, analizando cada cosa que estaba pasando en su vida, pero siempre distraído por lo que pasaba con Stacy.
Sí, la rubia no lo había contactado ni una sola vez desde que tuvo aquella recaída y desde que t