133. LA VIEJA VIDA
Las cosas no volvieron a ser iguales, nunca iban a volver a ser iguales...
Meses después, todo era tan diferente que cada amanecer, Irina sonreía con cansancio, un poco de miedo, pero sabiendo que su familia estaba completa y seguían siendo uno solo.
Jasha ya podía caminar, con dificultad, pero podía caminar, estaba mirando a Irina que le sonreía a su hija y suspiro cunado Alek se abalanzo sobre Matteo con violencia. Como cada día que podía hacerlo.
—¿En que piensas? —Lev se acercó a su padre