105. EL FLASHBACK
El llanto de la pequeña niña era desesperante y Jasha estaba a punto de volverse loco.
Las ojeras eran más grandes que él y aunque su madre Olga le estaba ayudando, la situación se estaba volviendo insostenible.
—¿Puedes dormir al menos 5 minutos, pequeña? —le susurró con dulzura a la pequeña criatura envuelta en una fina manta de algodón.
La voz de Jasha la calmaba, ella al escucharlo guardaba silencio y abría esos enormes ojos claros y cuando encontraba el rostro de su padre sonreía.
Sí, la