106. UNA VIDA NUEVA
Jasha obedeció y fue a ver a esa pequeña criatura que estaba entre una cuna de cristal y con una manguera muy pequeña metida entre sus fosas nasales.
Sus ojos se rompieron un poco y entonces su corazón comenzó a latir tan rápido como la primera vez que vio a Alek, eran tan pequeños y tan frágiles, tan dulces e inocentes, en ese momento se sentía demasiado feliz pues con diferencia de Alek, la pequeña Masha no tendría que vivir las difíciles situaciones en las que su seguridad se viera compromet