104. DORMIR PROFUNDAMENTE
Jasha tenía los ojos cerrados, el entrecejo un poco apretado y los labios relajados.
Irina estaba apoyada en las barandas del balcón con la luz de la luna bañando su cuerpo y su pelo rubio que apenas ondeaba por la brisa marina.
Observaba a Jasha desde la lejanía y notó que apenas si se removía entre las sabanas. Muy diferente a sus primeras noches juntos, cuando él realmente era atormentado por las pesadillas.
Sabía que si estaba tan profundamente dormido, era porque ella ahora había podido v