Le comento al abuelo todo lo que sucedió, así como el hecho de que esta mujer tuvo la osadía de cachetear a su propio nieto frente a todo su exequipo y cuando termino de contarle, veo con tal satisfacción que el abuelo está rojo de la ira. Era de esperarse que me defienda; después de todo, yo soy su sangre.
—Si serás imbécil —explota—. ¿Cómo pudiste decirle eso? Con justa razón te dio una cachetada; si yo hubiese sido ella, no te hubiera dado no una, sino unas cuantas más. Ahora mismo vas y la b