Después de que supe la verdad, le pedí a Mateo que tratara de contactarse con esa mujer, pero sin tentarse el corazón, ella le ha rechazado cada reunión que le he solicitado y desde entonces no contesta ninguna de sus llamadas.
No es que en verdad quiera humillarme y pedirle una disculpa, ya que aún recuerdo la cachetada que me dio frente a mis empleados y, de solo pensar en eso, me hierve la sangre. Sin embargo, mi abuelo me dio un ultimátum, por lo que no me queda más opción que presentarme en